viernes, 31 de octubre de 2008

El Renacer


Dulós:
Todavía hoy no recuerdo en qué momento ni cuándo desperté de la operación. Me intervinieron el martes 23 de septiembre a las tres de la tarde, y no se si volví a la consciencia el mismo martes por la noche, el miércoles por la mañana, por la tarde… o por la noche. Enfermeras cambiándome el suero y comprobando los cuatro drenajes, palabras de aliento a mis oídos, la puerta de la habitación abriéndose y cerrándose, manos temblorosas acariciándome la frente, y dolor, mucho dolor en el pecho que apenas se apaciguaba después de cada nueva dosis de nolotil… Pero lo que si recuerdo de una forma muy clara -como si fuera una evocación de aquellas que de niños nos marcan y traumatizan que nunca conseguimos olvidar- son las horas -más de tres- que pasé en la sala de reanimación. Con todas las fuerzas de que disponía -que quizá no serían muchas- gritaba y lloraba pidiendo ayuda y calmantes. Me sentía como el soldado al que una bomba ha arrancado medio pecho y que yace en el suelo a merced de la muerte. Así era el dolor que yo sentía, como el soldado mutilado que se desangra…un sufrimiento tan fuerte que parecía que el mismo diablo se hubiera instalado en mi propio cuerpo.

Ya acostada en la cama de la habitación del hospital, -sin pechos, por supuesto- de repente me di cuenta de que comía, hablaba, bostezaba, miraba la televisión… ¡Había vuelto a la vida! Y sin reparar en ello, estaba contenta, feliz y alegre. ¡Qué incongruencia! Escuché lo que quería que me dijeran: “la operación ha ido muy bien. El cáncer no ha llegado a los ganglios.” La espada dejó de pender a un milímetro de mi corazón y ahora, por primera vez en mi vida, me sentía viva de verdad… Y de lo más profundo de mi ser nació una angustiosa necesidad de saborear cualquier segundo que la nueva existencia me regalara. Me sentía como una muñeca de porcelana plana de pechos pero bella, guapa, y de piel suave. Y también guapa por dentro. Hice reír a todos los familiares y amigos que vinieron a visitarme -que fueron muchos- …a algunos de ellos, incluso fui yo quien tuve que animarles y asegurarles que mi vida sería muy, muy larga. Pero durante esos felices días de renacimiento a la vida todavía no era consciente de que me quedaba mucho por descubrir de mi propio cuerpo mutilado…

Estuve 6 días en el Hospital de Madrid Sanchinarro. Los primeros días era incapaz de mover ni un solo músculo de mi cuerpo. El dolor era insoportable. Las tres primeras noches no dormí ni un solo minuto. Eduardo, mi pareja, trabajaba y me cuidaba. Me cuidaba y trabajaba. Derrochaba amor y cariño. Le amo profundamente y me ama profundamente. También estuvieron al pie del cañón mis padres y mis suegros. Nunca estuve sola y los ramos de flores llegaban sin cesar. El teléfono no dejó de sonar y los amigos sacaron tiempo de donde fuera para traerme un poco de consuelo y distracción. No me arrepiento en absoluto de haber contado mi enfermedad. Y hoy todo el mundo sigue cuidándome. Me siento muy querida y amada. En vosotros está mi fuerza. Gracias por quererme.

7 comentarios:

muxica dijo...

Ya siempre te sigo con admiración.
Esto que cuentas merece ser pasado a papel para que llegue más lejos y ayude a mujeres que pasan por lo mismo.
Un fuerte abrazo y un biquiño (beso) desde Galicia

Anónimo dijo...

El 30 d'abril del 2008 em diagnosticaven càncer, el 20 de maig m'operaven per primera vegada i el 10 de juny tornava a entrar a quirofan per els ganglis, ara porto 5 sessions de quimio i ja només me'n queden 3. Tothom quan et fas la quimio et diu que has de descansar, a mi els vòmits me'ls han controlat a la perfecció, però el cansament, és una altre cosa; de totes maneres jo els hi dic que si estic tot el dia descansant desprès se'm cansa la ment, i que el millor equilibri es portar de la mà el cos i la ment.
El que estàs escrivint és admirable, llegir-te em porta molts records, crec que la feina que estàs fent pot ajudar a molta gent.
El mes important es estar molt animat i molt ben rodejat de la teva gent.
Endavant i força
Clàudia

Lady Read Morgan dijo...

Hola Dulos, preciosas fotografias de amor. Me ha encantado el post, el optimismo y la alegria de vivir es lo mejor del mundo.

Un saludo sórico.

Mª Angeles

Anónimo dijo...

Hola Dulós, soy Marina. Soy amiga de Natalia y sé lo que estás pasando a través de ella, que sabes que te quiere mucho, y aunque no nos conocemos yo también te he cogido mucho cariño, el que Nata me ha transmitido. Hoy cuando habéis hablado por teléfono estaba comiendo con ella. Y al llegar a casa he buscado tu blog... y me ha impresionado, mucho... muchísimo. Es admirable tu entereza, tu fortaleza, tu determinación, tu capacidad de lucha, no es admirable, es excepcional. En tus comentarios has conseguido describir las sensaciones y los sentimientos con una claridad fascinante, y sin caer en la sensiblería, con una maestría en el manejo del lenguaje muy difícil de encontrar (supongo que la profesión ayuda...). En fin, que te deseo lo mejor, que te envío todo mi apoyo y mucho mucho ánimo, que de verdad eres una persona de las que no se encuentran por ahí, y que espero que nos conozcamos, de verdad. Un beso enorme enorme

Ana dijo...

A las 3 de la tarde te operaron, qué curioso!!!. Así se llama mi blog, busca en él el significado de esta hora.
Eres ejemplo de fuerza y he vuelto para saber más de ti y seguirte en este nuestro caminar.
Este fin de semana un amigo me dio un consejo: a esta vida no hemos venido en busca de placer, los momentos de placer solo son unos pocos, son un descanso de nuestra labor diaria que es la lucha. Tu estás haciendo extraordinariamente tu labor.
Un abrazo.
Ana

Sabela dijo...

Es muy bonito que escribas y como lo haces sobre el cáncer de mama, a mí el hablar de ello fué lo que más me ayudó, además con tus relatos estoy completamente segura que ayudarás a muchas mujeres, hasta puede que a algún hombre también.
Abrazos.

Anónimo dijo...

Hola Dulós. Eres digna de admiración por llevar tan bien esta enfermedad que como tú, yo también padeezco.

Me ha hecho gracia leer que decías que estabas viva. Justamente esas fueron las dos palabras que dije a la salida del quirófano. Era la primera operación que me hacían y con lo que me habían contado del pelo y demás pensaba que me iba a morir y que no lo podía soportar.

Hemos renacido realmente, esa es la palabra.

Lo más bonito de todo es la lección que nos ha dado la vida en la que el orden de prioridades nos cambia y lo descubrimos entre el amor de los nuestros.

Mira, desde marzo en que me operaron hasta ahora han pasado muchos días y quedan tantos...

Sigue con ese optimismo y con la autoestima bien alta y lo importante es EL AHORA.

CADA MOMENTO ES UNA AVENTURA

Hoy es el primer día que salgo a la calle sin peluca. Mi pelo mimado está contento de verme feliz y de que lo acaricien con cariño y así todo.

UN BESAZO Y A POR TODAS

Como dice el lema del Hospital de la Vall d´Hebron de Barcelona:
ENDAVANT I DE CARA

ALÍCIA
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