viernes, 13 de marzo de 2009

¡Sin duda, la peor!

Dulós:
La quinta sesión de quimioterapia es la antesala de la sexta, ¡de la última! Creía que, con el buen ánimo que mantengo, sería una quimio más, la penúltima, la que te deja a un paso del fin de la tortura… Pero no, ¡la quinta ha sido la peor! Recuerdo que mi oncóloga me dijo justamente lo mismo, que la quinta sesión era la más dura, y le pregunté: “¿por qué?”. Su respuesta fue: “porque todavía queda la sexta”. En ese momento pensé que lo decía porque los ánimos es cuando están más bajos, porque tienes ganas de acabar, porque es tan duro que parece que nunca llega el fin…

Pero está claro que los efectos negativos que causan la quimioterapia en tu organismo son acumulativos, y, cada día que pasa, te encuentras peor. Tu cuerpo no tiene tiempo de recuperarse de una sesión a otra, y al inyectarle más “matadores de células de crecimiento rápido”, vas a menos…

Me cuesta mucho andar. Me duelen mucho los huesos y los músculos, especialmente de las piernas. Aunque tomo hierba de salvia, que supuestamente reduce los sofocos, en mi cuerpo van a más y, al sudar repentinamente, me quedo toda empapada y en segundos, cojo un frío intenso, con lo cual, no me extraño de mi actual constipado. El dolor en las encías ya me impide comer las habituales nueces que tomo cada mañana. Sigo durmiendo mal, y las noches que decido tomar una pastilla para conciliar el sueño, al día siguiente, me encuentro medio adormilada. Y por supuesto, el dolor en los pechos no desaparece. Y una novedad: me noto las uñas muy débiles, como si de repente se hubieran vuelto finas como el papel de fumar. Me han salido unas manchas blancas muy sospechosas. ¡Espero que no acabe perdiéndolas!

Las buenas noticias son que los últimos análisis que me han practicado salieron fenomenales, como todos los que me han hecho justo antes de cada sesión de quimioterapia. Mi doctora, Laura García Sánchez, me dijo “a ti la quimioterapia no te afecta a la médula”. Me quedé unos segundos absorta, estupefacta. Y le pregunté: “¿eso es bueno, verdad?”, a lo que evidentemente contestó: “sí, muy bueno”.

Pensando ya en el inicio de mi vida sin quimio, tenía algunas dudas que deseaba que mi doctora me aclarara. Pero sus respuestas no hicieron más que inquietarme. Sé que los médicos “se curan en salud”, y que prefieren animarte lo justo porque cada cuerpo reacciona de una forma muy diferente. Cuando le pregunté cuánto tiempo tardaría en recuperarme para, por ejemplo, poder trabajar, sentenció: “muchas mujeres tardan un año”. Me enfadé. Le dije que era imposible. Que tal y como me encontraba, seguro que en dos meses estaba “casi en plena forma”. No contestó. Me miró con afecto. También le pregunté cuánto tiempo tardaría en empezarme a crecer el pelo después de la última sesión. Me contestó que unos dos meses. ¡Y yo que creía que era casi inmediato!

La doctora García Sánchez también me recomendó que a partir de ahora hiciera todo el ejercicio posible, porque así mi cuerpo liberaría serotoninas. Según he leído: “Se podría decir que la serotonina es la “hormona del placer", además de ser la "hormona del humor". En el sistema nervioso central se cree que la serotonina juega un papel importante como neurotransmisor en la inhibición del enojo, la agresión, la temperatura corporal, el humor, el sueño, el vómito, la sexualidad y el apetito. Estas inhibiciones están relacionadas directamente con síntomas de depresión”. Le expliqué que cada día sacaba a mi perro a pasear, pero me dijo que no era suficiente con andar, que debía correr y cansarme. Y así lo haré. Mi perro me lo agradecerá.

Mientras estaba en el Hospital de día a punto de recibir la quimioterapia, me pregunté qué me inyectaban en una primera bolsa con líquido transparente, antes de recibir los medicamentos de una solución roja llamada en argot “bitter Kas”. Amablemente, una enfermera me lo explicó: “Fortecortín y Ondansetrón”. Son preparados para evitar las náuseas y vómitos. Después de recibir las medicinas de la quimioterapia, me volvieron a inyectar los remedios de los vómitos. Y los tres días siguientes, ya en casa, los vuelvo a ingerir cada mañana en forma de pastilla.

Al poco de estar “atada a mi botella”, una chica que estaba a mi lado y en mi misma situación empezó a llorar desconsoladamente. Enseguida se acercaron a ella una enfermera y la acompañante de otra enferma. Oí que la chica, entre sollozos, comentaba: “ayer enterré a mi hermana. También ha muerto de cáncer”. La psicóloga del Hospital acudió de inmediato. Todos la escuchamos y la consolamos, y los que pudieron la abrazaron y besaron. “A tu hermana le hubiera gustado verte bien y contenta, ¿verdad?”. Con estas palabras se calmó un poco, aunque se sintió mejor cuando pudo desahogarse y explicar que “mi hermana luchó mucho, pero tenía metástasis. La gente se muere de cáncer. Y yo…” Y dejó aflorar sus sentimientos dolorosamente.

Yo estaba a su lado. Me costaba levantarme, al igual que el resto de enfermos, por los cables que me unían al goteo. Desde que empezó a llorar, no la dejaron sola un instante. Yo la miraba y sufría. Me cayeron varias lágrimas. Si ya me parecía dura mi situación, imaginaba el sufrimiento que ella debía padecer. Le ofrecí una revista, la que yo estaba leyendo en esos instantes. La cogió, me miró y sonrió tímidamente. No olvidaré nunca sus ojos que transmitían un padecimiento infinito. Después, miré plácidamente el relajante mural de la pared, e intenté transmitirle un poco de sosiego con mis pensamientos.


Eduardo:

Estamos en la penúltima ya!!!
Está cansada, mental y físicamente cansada. Aun sabiendo que sólo queda la recta final de la quimio, ¡está harta!. Muchos meses con molestias físicas, mal cuerpo, dolores musculares, demasiado tiempo sintiéndose fea, con su cabeza rapadita, sus cicatrices... y con todo, mantiene el tipo, y... ¡tanto que lo mantiene!. Sigue siendo la misma, y con las mismas ganas de enfrentarse a todo.
Como cada vez, llegamos al hospital y empiezan los análisis, mejor dicho, hago el papeleo correspondiente mientras ella ya está tumbada en la camilla para hacerle la extracción. Es la quinta vez que hacemos el mismo proceso, y la quinta vez que me tienen que recordar esto del procedimiento burocrático, uno también tiene la cabeza empanadilla a estas alturas. Y después del análisis, a esperar los resultados y a pasar consulta, y, también como siempre, está hecha un ¿toro?, pues si, la doctora está encantada y nosotros más. ¡A esperar los medicamentos para la quimio toca!
Esta vez, ya a la media hora de empezar con la sesión, estaba dormida. Le puse una manta por encima, y a esperar. Con la cantidad de líquido que te meten en el cuerpo, debe ser normal que te baje demasiado la temperatura del cuerpo.

Todo el proceso llega a resultar muy familiar. Entre que ya te conoce medio hospital, y que desde el primer día las maneras, los ánimos, el trato que nos han dado ha sido maravilloso, consiguen que la gente esté tranquila, que la gente se sienta a gusto, que el proceso sea menos traumático. La verdad es que nunca llegaremos a agradecer como debiéramos la inmensa ayuda que con su hacer y su saber nos están aportando.
Y tras casi tres horas de quimio, y cinco minutos para despertarla, se levanta como si nada, carrera al servicio, que ha sido mucho líquido y ya empieza a sobrar, y a casa. Por cierto que después de la primera quimio, inocentes de nosotros, nos fuimos sin pasar por el excusado, y de camino a casa tuvimos que hacer una parada urgentísima e imprevista en un, también imprevisto, servicio. De todo se aprende.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Besos!

Carlos Mateo Beltrán dijo...

No sé que decirte, tan solo atino a mandarte ánimo, mucho ánimo (aunque por lo que leo de eso vas sobrada). Te admiro, eres un ejemplo para todos los que estamos enfermos, en mi blog te he hecho un pequeño homenaje.
Es tu quinta sesión, eso está bien, ya solo falta una, hay que ver el vaso medio lleno.
Estás preciosa con tu cabecita despejada, que lo sepas.
Un abrazo para ti y para tu marido. Siempre digo que los que nos rodean tienen el papel más difícil.

UN BESO

Anónimo dijo...

Estimada cosina,
Llegeixo les teves paraules i se'm posa la carn de gallina. Com deus patir! No només pel fet de la quimioteràpia i els seus efectes immediats (marejos, vòmits, cansament...), sinó també pels efectes secundaris (caiguda del cabell, ungles dèbils, genives inflamades...).
Davant d'aquesta situació no sé què dir-te, només que t'estimo molt i que desitjo, més que cap altra cosa, que això s'acabi aviat i et recuperis. Des de la distància t'envio totes les meves forces per acabar amb aquest malson.
També m'ha afectat el que expliques d'aquella noia que tenies al teu costat. Quan vas als hospitals sempre veus persones que estan pitxor que tu...
Tu, dintre del que estàs passant (que és duríssim), saps que tens al costat gent que t'estima, família i amics, i sobretot el recolzament incondicional de la teva parella, l'Eduardo, que és un noi fantàstic. Ho està demostrant dia a dia. Estima'l molt!
Una abraçada ben forta,
Maria

ada dijo...

Yo tampoco se que decir… Ya falta menos, recuerda cuando empezaste y veras lo poco que queda para la meta.
Mi niña, eres preciosa y tienes una sonrisa que “flipa”
Mil biquiños, mimitos, mecos y caricias.

Clàudia S. dijo...

“Carinyo” meu, cada vegada que llegeixo els teus escrits, venen al meu record moments molt durs que desitjaries que ningú hagués de passar.
La teva doctora te tota la raó del món, a mi em va passar de la 7º a la 8º, però estigues tranquil•la, si tot va sobre la marxa la 6º ja deu estar i els efectes d’aquesta última tot i que son durs, perquè el cos cada vegada està més dèbil, un se sent alliberat de saber que una part de la gran “merda” ja esta passada i l’escala que ens queda per pujar ara ja es una miqueta més curta.
Recorda sempre que el cos va a menys, però el cap ens ha d’anar a més (és una de les poques coses que podem controlar nosaltres). Creu-me aquell dolor intens a totes les articulacions inferiors, que et desperta per la nit, desapareixerà. Per cert jo encara tinc resquícies de tos des de la pulmonia de finals d’octubre, i vaig fent torns d’engostipats amb el meu fill… 15 dies jo… 15 dies ell i així anem fent, vull que arribi el bon temps. Tranquil•la les ungles no cauran, si no te les mossegues (com jo) a tu set deurà veure més, cada quimio és una d’aquestes ratlles blanques; al igual que amb el cabell, la quimio també ataca a les ungles i fa que en un plaç de temps no creixin, provocant així aquesta ratlla blanca, també marxarà amb el temps.
UFFF això de tenir que esperar un any diguem que no… jo espero fer-ho abans, a poder ser d’aquí a poquet. Veig que finalment has optat per afaitar-te (estàs molt millor) ja veuràs l’immensa il•lusió quan comença a sortir.
Un enorme petó i una gran abraçada amb molta energia positiva.
Clàudia S.

piruleta dijo...

Yo la verdad es que tampoco se que decir, admiro tu fortaleza, tus ganas de vivir y de luchar y de seguir adelante, y de pelear, y de vivir la vida de una manera sencilla y con sentimiento, con mucho cariño y mucho mimo...
Sigue así, querida Dulós...
Sigue ofreciendo sensibilidad y enusiasmo a todos aquellos que se cruzan contigo...
También sigue escribiendo para que te podamos seguir en tu lucha...
te agradezco tu amistad y te mando miles de abrazos y besos.
Recuerdos a la familia
Lluis

Esquizofrénico dijo...

Tenemos que vernos. No sé cómo. Y si no puede ser, tenemos que hablar. Creo que en todo este proceso te estás haciendo una experta. Me asombra el dominio que tienes de los medicamentos y de las sustancias que segrega nuestro organismo.
Un beso.

rivela dijo...

UNA VEZ LEIDA LA ENTRADA , LAS PALABRAS QUE TE PODAMOS DECIR SOBRAN. COMO SIEMPRE, MUCHO ÁNIMO, YA QUEDA MENOS!!

Darilea dijo...

Estas como en un embarazo en la recta final, ya queda menos para que todo empiece a florecer.
Un Besito :-)

Isangel dijo...

Hola preciosa, hace dias que no reviso los blog´s. Estoy que no paro y me perdí esta entrada. Menos mal que mas vale tarde que nunca,no? Aunque sea un tópico.

He leido tu post, tu penultima....y sabes lo que te digo? Que he ido siguiendo tus visitas, tus quimios y que cada vez que te leo es que te sales Dulos.
Haces que todo a pesar de lo complicado que ha de ser suene llevadero. No es esa la palabra, pero a estas horas no doy con la que quisiera.

Yo que tambien me considero una persona fuerte en casi todos los sentidos, pero enormemente cobarde en los temas de enfermedad.. hoy al leerte pensé que si algun dia tuviera que pasar por una situacion tan dura como la que tu estas pasando, me gustaria poder sacar toda esa fuerza y ese coraje y llevar las cosas y por el mismo camino que lo estas haciendo tu. Pues estoy segura que el que lo estes llevando asi y viendo desde esta perspectiva esta ayudandote mucho, muchisimo. Y yo desde este rincon de Sevilla ya me siento parte de tu historia, tu lo has hecho posible y te lo agradezco enormemente.

Que una palabra mia pueda servirte aunque sea para arrancarte una minima mueca parecida a una sonrisa, me hace enormemente feliz y mejor persona.

Asi que... esta ha sido la quinta, la sexta y ultima esta por llegar, llegará pasará, nos la contarás, con muchisimo mas optimismo que esta quinta, de eso estoy segura y lo que luego venga, lo que tarde en crecerte el pelo, lo que tardes en volver a trabajar.. tranquila que todo vendrá.

Mi marido que para mi es un sabio, jeje, siempre me dice una frase que a veces me cabrea mucho, pero se que guarda mucha verdad: "Solo pasará aquello que tenga que pasar, por mucho que nos empeñemos en correr o en querer cambiarlo" Si, lo se, cabrea, jode... pero coño... es verdad.jajaja.

Bueno, voy a recoger un premio que un Angel me ha dejado por ahi....

Cuidate mucho preciosa, un abrazo enorme.

Isangel

Tere dijo...

Besos

Castrodorrey dijo...

De todo se aprende, dice Eduardo al final, y ¿que duda cabe?
Ha sido una de las mañanas más satisfactorias, de todas en que visito blogs y respondo comentarios: encontré este
No pude evitar que mis ojos se mojasen, no. Cuando hablas de la quimio, tengo que recordar a la fuerza a mi hermano del alma.
Pero eso es otra historia, que no viene a cuento en un feliz encuentro. ¡Anda, me salió una rima!
Te invito a mi blog, a mi casa, y a Sevilla a ti y a Eduardo, cuando os plazca.
Será un verdadero placer recibiros.

Krapumka dijo...

ánimo, con toda esta entrada, podemos hacernos una ligera idea del sufrimiento y esfuerzo que un paciente tiene que poner de su parte con la quimioterapia. Fuerza con todo. Te sigo leyendo

Ki dijo...

Con lucha y perseverancia los obstáculos antes imposibles, ahora son caminos diáfanos y llenos de esperanza...